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Posibles efectos de la situación actual en El Salvador

El problema ya no es el virus, ni los huracanes, esto se ha vuelto un problema de supervivencia.

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Jorge Alberto López Bermúdez

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Hay un dicho popular que dice "el sol brilla para todos", pero después de lo que estamos pasando los salvadoreños: covid-19, huracán Amanda, depresión tropical Cristóbal, polvo del Sahara, y ahora plaga de langostas, se puede percibir muy difícil que brille para las clases más necesitadas.

No hay duda de que nos encontramos en una situación complicada, no es porque no existan decisiones, sino porque estas decisiones no son consensuadas con los sectores económicos, políticos, religiosos, cuyo aporte podría ser muy valioso, las cuales son impuestas según mi percepción a lo que salga y se cambian y se imponen de la noche a la mañana sin un previo aviso, argumentando que lo primero es la vida

Estoy de acuerdo con que la vida es primordial, la cual debemos proteger en todo sentido, tomando medidas según los protocolos de bioseguridad y otras que son necesarias en este momento; sin embargo, la población necesita recursos económicos para comprar alimentos, reparar viviendas, dotarse de frazadas y medicinas; para ello necesitan trabajar para poder procurarse todo esto, además movilizarse en un medio de transporte y muchas otras cosas esenciales para poder subsistir.

El problema ya no es el virus, ni los huracanes, esto se ha vuelto un problema de supervivencia y necesita ser abordado de diferente forma, ya que si bien es cierto que algunos podemos resistir, otros no y se puede volver incontrolable, que después podamos lamentar.

Es menester tomar en cuenta de quiénes son los menos y los más afectados, si tomamos en cuenta las diferentes clases sociales existentes en nuestro país, las cuales por su importancia podemos mencionar: alta, media y baja.

De todos es sabido que la clase alta es la que más puede resistir económicamente, no obstante estos fenómenos afectarán indudablemente su flujo de efectivo; básicamente a esta clase social pertenecen los empresarios dueños de empresas grandes, las cuales son generadoras de empleo, pagan sus impuestos y desarrollan campañas de responsabilidad social y son el sostén de la economía con sus exportaciones; también pertenecen a esta clase los altos ejecutivos, gerentes, niveles altos en puestos del gobierno y aquellas personas que tienen ingresos muy superiores al promedio.

Por su parte, la clase media que es el amortiguador de la economía cuyos límites son más difusos, agrupa desde trabajadores profesionales, comerciantes, dueños de pequeñas y microempresas, que generan mucha actividad económica, son muy emprendedores, generan muchos empleos directos, tienen vehículos de transporte, bienes inmuebles, etcétera, todo depende del grado de educación e ingresos con que cuenten; esta clase social, dependiendo de lo difícil de la situación económica por la que estamos pasando, podría situarse en clase media baja o pobreza extrema, ya que muchos de estos sectores han tenido que cerrar sus empresas o han visto disminuidos sus ingresos.

En cuanto a la clase baja, ha sido la más golpeada en esta situación y es la que tendería a ubicarse en extrema pobreza, y es el segmento que más sufrimiento ha experimentado en estos días en todo sentido, para quienes el sol no brilla igual.

Pertenecen a esta clase, trabajadora y desposeída, aquellos que no cuentan con propiedades y está compuesta por las personas que carecen de recursos económicos para acceder a diversos bienes y servicios básicos, acceder a la educación y costear una alimentación sana y balanceada, estas personas no poseen vivienda propia o vehículos particulares, suelen vivir en zonas vulnerables y con grandes riesgos; es lo que se llama pobres, aunque este término sea impreciso e incluso peyorativo.

Debemos evitar que la falta de recursos no nos lleve a la desesperación y engrosar las filas de la pobreza extrema, ya que podría generarse estallidos sociales profundos, de grandes dimensiones, que podría salirse de las manos y no podríamos controlar, a costa de perder muchas vidas y subvertir el orden constitucional.

Es por ello que considero necesario poner mucha atención a lo que verdaderamente está pasando, sus posibles efectos de la situación actual, poner reglas claras y confiar en Dios para que esto se resuelva de una manera satisfactoria para todos. Que Dios nos guarde y nos bendiga.

Tags:

  • efectos
  • supervivencia
  • decisiones
  • clases sociales
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